Monday, February 13, 2006

El último adiós

El último adiós…
…cuando se dice chau, hasta luego, hasta la vista por última vez.
Los amigos del alma se despiden. Son más de las 3. Qué bueno estuvo, dale hablamos, sí todavía queda tiempo, tomamos un café, almorcemos, te llamo, llamá, hablemos…
Los ceniceros rebozan de colillas de todos tamaños y colores. Copas en distintas mesas, estantes, de varios tamaños, de distintos aromas y colores en una casa que no es mía pero lo parece porque hoy la llené de mi gente, de aromas, de mí. El humo persistente de un habano amigo resiste la última pitada. La puerta se cierra dejando atrás a los últimos que se despiden con un nuevo abrazo que no sabe de punto final y estira la despedida.
Un largo rato de charlar de ir por aquí y por allá. Chistes, ironías, gestos, anécdotas. Me duele la voz no sé si del habano, seguro de no parar de hablar y delirar y reir y hacer reir y divagar. Ya nos conocemos, todo vale.

La más linda –la menos formal, la más cálida- despedida la dan los amigos. Esos que se despiden pidiendo vernos antes, antes de irme, piden un último adiós.

casa de Adriana, Pilar, Julio 2004, últimas palabras antes de emigrar a Puerto Rico. En compañía de Caito y María, de Mariano, de Gonzalo y Caro, de Andrea y Luis, de Roxana y Ale, de Tato, de Caro Carignani, de Laura,

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